lunes 7 de diciembre de 2009

Sobre el lío de Internet

La semana pasada saltó la polémica sobre el intento de proteger los derechos de propiedad intelectual, llevado a cabo por el Gobierno, al parecer, a través de una ley cuyo título dice poco sobre Internet: Ley de Economía Sostenible. ¿Se trata de un intento de colárnosla, ZP?

Realmente me parece un tema complicado y de difícil solución. Seguramente en las siguientes líneas caiga en demagogia barata, pero me voy a retratar mediante un tópico: soy español y cuanto más tenga gratis, mejor, pero que paguen por lo mío. Así de claro. ¿Por qué tengo que pagar por algo si lo puedo tener gratis? Pero, al mismo tiempo, ¿por qué va a usar alguien algo que es mío sin que yo tenga beneficio? Por estas dos preguntas entiendo y afirmo que es difícil la cuestión.

Lo que no me parece lógico es lo que está ocurriendo en este país con la SGAE, una entidad, creo que privada, que se está metiendo hasta la cocina y está llegando al absurdo y al abuso en su afán recaudatorio. Recordemos que este verano salieron varias noticias en las que la gestora quería cobrar a los ayuntamientos de los pueblos que interpretan obras en sus fiestas. Ahora bien, ¿qué pasará con el canon que ya pagamos si sigue adelante la nueva ley? Un canon que no deberíamos pagar y que, si pagamos, nos debería permitir descargarnos todo lo que nos diera la gana, porque si pagamos un canon por piratear ya estamos pagando nuestro "delito" y por tanto podemos hacerlo. Si nos quitan las descargas, que nos quiten el canon y que nos bajen los precios de las compañías de telecomunicaciones, porque no vamos a necesitar tantos megas para hablar por el messenger, enviar e-mails y escribir de vez en cuando en un blog.

¿Existe una lista de autores y obras registradas en la SGAE que podamos consultar? ¿Es lícito (lógico desde luego no me lo parece) que cobren a las peluquerías por tener puesta la radio?

Creo que se confunde la defensa de la propiedad intelectual con el afán de llenarse los bolsillos. Miremos quién está en lo más alto de la SGAE y pensemos qué producción artístico-cultural realizan al año. Yo no he hecho ese ejercicio, lo admito, pero igualmente creo que nos sacaría una sonrisa. Hay quien no se resigna a admitir que el tiempo del disco y de las discográficas ha pasado. Igual que pasó el de las cintas de cassette y de otras muchas cosas. Y ha pasado en parte porque se han pasado. Nos han cobrado cantidades vergonzosas por un disco que vale producirlo diez veces menos (por decir algo) y, cuando hemos descubierto la manera de salvar eso, lo hemos hecho. Hablaré de la música, que es lo que me toca más de cerca. Un músico es músico no sólo por hacer un disco y esperar que se venda. Un verdadero músico practica el oficio. Da conciertos y realmente vive de eso. Un músico que no trabaja de músico, ya sabemos dónde acaba.

Al empeño recaudatorio se une el intento de limitar. Las web de descargas directas, las tecnologías P2P, etc. son fruto de la evolución. ¿Realmente es delito compartir (y no es la palabra que más me gusta)? Por esa misma regla de tres, si yo me compro un disco y se lo dejo a mi vecino, estamos cometiendo un delito, porque está disfrutando de una obra sin haber pagado por ella. Lo ideal sería que ese vecino se compre el mismo disco que yo y así podemos escucharlo los dos. Más lejos aún. Cuando compras un coche, puedes probarlo. Nadie se mete en un coche sin haber visto el motor, sin haber probado su conducción y muchas más cosas. ¿Por qué tenemos que comprarnos un disco sin probarlo? Y las radiofórmulas no son la forma de probarlo, porque nos meten una canción bonita y luego puede ser que el resto del disco sea pura mierda.

Pero los autores también tienen razón. Viven de eso, de su trabajo. Y realmente es trabajo. Todo aquel que llene foros de Internet diciendo que hacer una canción, una película o cualquier cosa no es trabajo y que muevan el culo y blablaba es un majadero. Es un trabajo como cualquier otro y, muchas veces, muy costoso, muy difícil. Por eso tienen que cobrar. Lo difícil es determinar cuánto tienen que cobrar. ¿Por cada disco que vendan? ¿Por cada vez que suene su canción aunque sea en una boda? Ése es el límite que tiene que poner el Gobierno, sin favorecer a unos ni a otros. Sin devolver favores de elecciones pasadas, sin pretender limitar la tecnología (que siempre va por delante del Derecho) y sin perjudicar a los creadores tras ponderar el número de votos que dará un colectivo y otro.

Lo que no tolero es la afirmación que he leído en algunos sitios de que si no se protegen los derechos de propiedad intelectual se acabará con la cultura. Menuda mentira. Y creo que sobre esto no se ha hablado mucho (o nada) y es lo más importante. El que sólo crea por dinero es un farsante oportunista. Los artistas siempre intentan vender y vivir de lo que hacen. Pero un artista es artista aunque no viva de ello. Un músico hace canciones aunque no las pueda vender ni colar en las principales listas de éxitos. Un pintor pinta cuadros aunque se queden en el desván de una casa perdida. El arte no tiene nada que ver con el dinero. El arte se lleva dentro. El arte es una inquietud y el que NECESITA crear, lo hace, aunque luego no pueda vivir de eso.

Estoy impaciente por saber qué solución tiene esto (que también sirve para no hablar de la crisis, oiga).

Ustedes tienen la última palabra.

1 Son los que tienen la última palabra:

Kiski dijo...

Los de la SGAE son unos hijos de la gran puta...