domingo, 10 de enero de 2010

Aquí antes había democracia

La democracia no sólo es poder elegir cada cuatro años al inútil o prepotente de turno para que nos gobierne. El derecho al voto es una sola cosa de todo lo que conlleva la democracia. La Constitución contiene el resto: inviolabilidad del domicilio y las comunicaciones, derecho a la intimidad, a la información, al honor. Derecho a muchas cosas.

Sin embargo, con este Gobierno que nos hemos dado, y que tanto prometía en su primera legislatura, parece que la democracia consiste en quitar derechos. Al complicado, y ya comentado, tema de las descargas hay que añadir un matiz. No sólo se van a cerrar páginas web españolas que ofrezcan enlaces de descargas. Si queremos acceder a páginas extranjeras que tengan el mismo fin, tampoco vamos a poder, porque el Gobierno se va a encargar de cortar el acceso a esas páginas extranjeras. ¿Eso no es lo que hacían los chinos cuando no interesaba que la población tuviera acceso a la información?

Pero es que no basta con que tengamos un gobierno tan socialista que huele cada vez más a comunismo cubano. Es que además los jueces, a los que se les presupone independencia política y del Estado, también están perdiendo el juicio. El señor juez que ha condenado a prisión a los dos periodistas de la Cadena SER se ha cubierto de gloria y se ha pasado por el forro de los huevos todo el artículo 20 de la Constitución Española, dejando a los sinvergüenzas en la calle y a los que denuncian en la cárcel. Toma ya. Espero que el Supremo, o quien proceda, le dé un buen toque de atención, con inhabilitación incluida (lo mismo que ha dictado él para los periodistas condenados) a este juez. Según el Tribunal Constitucional, al menos cuando yo estudiaba Derecho de la información, para que, en la ponderación entre derecho afectado y derecho de la información, prevalezca este último, la información debe ser relevante y veraz. Tan relevante como que se trata de un fraude político. Tan veraz como que lo han demostrado con nombres y apellidos. Y ése es el problema, que han puesto los nombres y apellidos de los corruptos en una página web. Ahí está el error. En Internet. Esto nos pasa por tener decidiendo a personas anticuadas, que serán muy útiles para unos casos, pero no para otros.

Ustedes tienen la última palabra.

0 Son los que tienen la última palabra: